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Corea del Norte por dentro: cómo funciona el país más aislado del mundo

Tres generaciones de la familia Kim, un internet que casi nadie puede usar y un comercio que depende casi por completo de China. Así se sostiene un país que vive bajo sanciones desde hace dos décadas.

Por Redacción Datos Interesantes 4 min de lectura
Edificios de departamentos en el centro de Pionyang, la capital norcoreana, en una foto de archivo de 2011.
Edificios de departamentos en el centro de Pionyang, la capital norcoreana, en una foto de archivo de 2011. Foto: Joseph Ferris III / Wikimedia Commons, CC BY 2.0

El jueves 15 de octubre, los primeros camiones cruzaron el Nuevo Puente del río Yalu, que une China con Corea del Norte. La obra estaba terminada desde 2014 y pasó doce años sin usarse. Que su apertura sea noticia en todo el mundo dice mucho del país que está al otro lado: uno de los lugares más cerrados del planeta, donde cada puerta que se abre hacia afuera se mira con lupa.

Corea del Norte tiene unos 26 millones de habitantes y limita con China, Rusia y Corea del Sur. Desde América Latina puede parecer un país remoto, pero sus misiles y su arsenal nuclear están en el centro de la rivalidad entre Estados Unidos, China y Rusia, las tres potencias que más pesan en la política y la economía de nuestra región.

Una dinastía en el poder desde 1948

El país nació en 1948, tras la división de la península coreana al final de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces lo ha gobernado una sola familia: Kim Il Sung, el fundador, hasta su muerte en 1994; su hijo Kim Jong Il, hasta 2011; y su nieto Kim Jong Un, que heredó el poder con menos de 30 años y lo conserva hasta hoy.

El Partido de los Trabajadores controla la vida política y no existe oposición legal. Entre el 19 y el 23 de febrero de 2026, el partido celebró en Pionyang su IX Congreso, una reunión que se hace cada cinco años. Allí, según Reuters y la agencia Anadolu, Kim presentó un plan para 2026-2030 que pone el foco en estabilizar la economía, mejorar el nivel de vida y seguir fortaleciendo a las fuerzas armadas.

Una economía bajo sanciones

Desde su primer ensayo nuclear, en 2006, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó varias rondas de sanciones que limitan sus exportaciones de carbón, textiles y mariscos, y la cantidad de petróleo que puede comprar. En marzo de 2024, Rusia vetó la renovación del grupo de expertos de la ONU que vigilaba esas sanciones. Las medidas siguen vigentes, pero desde abril de ese año ningún panel de Naciones Unidas investiga sus violaciones de forma independiente.

Pionyang no publica estadísticas, así que las cifras vienen de afuera. El Banco de Corea, el banco central surcoreano, calcula que la economía del Norte creció 3,5 % en 2025, su tercer año seguido por encima del 3 %, gracias a la cooperación con Rusia y al comercio con China. Aun así, el ingreso por habitante sería apenas una veintiochava parte del de Corea del Sur.

El acercamiento a Moscú es la gran novedad de los últimos años. En 2024, ambos países firmaron un tratado de defensa mutua, y en abril de 2025 Pionyang reconoció que había enviado tropas a combatir del lado ruso en la región de Kursk.

Internet para unos pocos y un comercio atado a China

La gran mayoría de los norcoreanos no puede entrar a internet. Lo que existe es Kwangmyong, una red interna controlada por el Estado, con contenidos filtrados y comunicaciones vigiladas, a la que se accede sobre todo desde universidades, bibliotecas y oficinas. La conexión al internet global queda reservada a una pequeña élite y a algunos funcionarios y científicos, según investigaciones de la firma Recorded Future y reportes de la prensa internacional.

Hacia afuera, el país depende casi por completo de un solo socio. Según la agencia surcoreana de comercio KOTRA, China concentró el 98,2 % del comercio exterior norcoreano en 2025. Las aduanas chinas registraron ese año un intercambio de 2.730 millones de dólares con su vecino, un 25 % más que en 2024, de acuerdo con Reuters.

Ahí entra el nuevo puente sobre el Yalu: mide unos 3 kilómetros, tiene cuatro carriles y, según un experto citado por la prensa internacional, podría triplicar o cuadruplicar la carga entre los dos países. Hasta ahora casi todo pasaba por el viejo puente de la Amistad, de 1943, que no soporta camiones de más de 20 toneladas.

Un programa nuclear que no se detiene

Corea del Norte hizo seis ensayos nucleares entre 2006 y 2017; el último, en septiembre de 2017, fue el más potente. Antes, en 2003, había abandonado el Tratado de No Proliferación Nuclear, y sigue siendo el único país que lo ha hecho.

Desde entonces ha puesto el acento en los misiles. Ha probado misiles intercontinentales que, según Corea del Sur y Estados Unidos, tendrían alcance suficiente para llegar a territorio estadounidense. En 2026 los lanzamientos continuaron: el primero fue el 4 de enero, cuando disparó varios misiles balísticos hacia el mar frente a su costa este, según el Ministerio de Defensa surcoreano, y en abril hubo nuevas pruebas desde las zonas de Wonsan y Sinpo.

El instituto sueco SIPRI estima que, a enero de 2026, el país podría haber ensamblado alrededor de 60 ojivas nucleares y que tiene material para fabricar más. Kim ha dicho que su objetivo es ampliar ese arsenal de forma "exponencial".

Lo que viene: con un puente nuevo hacia China, más comercio con su vecino y una alianza militar con Rusia, Corea del Norte está hoy menos sola que hace una década. Las sanciones siguen escritas, pero sus dos grandes vecinos le ofrecen salidas, y eso hace cada vez más difícil presionarla para que renuncie a sus armas nucleares.

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