Irán y Estados Unidos: la historia de una enemistad que empezó con un golpe en 1953
Del derrocamiento de Mosaddeq y la crisis de los rehenes al acuerdo nuclear y la guerra de 2026: los hechos que explican por qué Washington y Teherán no se soportan.
Hubo una época en que Irán era uno de los aliados más cercanos de Estados Unidos en Medio Oriente y su monarca era recibido con honores en Washington. Hoy los dos países llevan más de cuatro décadas sin embajadas y, desde febrero de 2026, han intercambiado bombardeos de forma directa. ¿Cómo se llegó hasta aquí?
La respuesta no está en un solo hecho, sino en una cadena de episodios que cada lado recuerda de manera muy distinta. Entenderla importa también en América Latina: cada vez que la tensión sube, sube el petróleo, y con él el precio de la gasolina, el transporte y los alimentos en nuestros países.
1953: el golpe que Irán nunca olvidó
En 1951, el primer ministro Mohammad Mosaddeq, elegido por el Parlamento iraní, nacionalizó la industria petrolera, que hasta entonces controlaba una compañía británica (la antecesora de BP). Londres respondió con un bloqueo y buscó apoyo en Washington, que temía que Irán terminara en la órbita de la Unión Soviética.
En agosto de 1953, una operación secreta de la CIA, coordinada con la inteligencia británica, derrocó a Mosaddeq y devolvió todo el poder al sha Mohammad Reza Pahlavi. En 2013 el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington publicó un documento interno de la CIA en el que la agencia reconoce haber organizado el golpe. Antes, la secretaria de Estado Madeleine Albright (en 2000) y el presidente Barack Obama (en 2009) ya habían admitido el papel de su país.
Para muchos iraníes, ese episodio explica todo lo que vino después: un país que intentó controlar su propio petróleo y vio cómo una potencia extranjera tumbaba a su gobierno. El sha gobernó los siguientes 25 años con respaldo estadounidense y una policía política temida.
1979: la revolución y los 444 días de rehenes
En febrero de 1979, una revolución popular derrocó al sha y llevó al poder al ayatolá Ruhollah Jomeini, que convirtió a Irán en una república islámica abiertamente hostil a Estados Unidos, al que llamaba el “Gran Satán”. El quiebre definitivo llegó el 4 de noviembre de ese año, cuando estudiantes partidarios de la revolución asaltaron la embajada estadounidense en Teherán.
Cincuenta y dos estadounidenses quedaron retenidos durante 444 días. Washington rompió relaciones diplomáticas en abril de 1980, un intento de rescate militar fracasó en el desierto iraní y los rehenes solo fueron liberados el 20 de enero de 1981, minutos después de que Ronald Reagan asumiera la presidencia. Desde entonces, los dos países no han vuelto a tener embajadas.
Después hubo más heridas. En la guerra entre Irán e Irak (1980-1988), Washington se inclinó del lado de Bagdad, y en julio de 1988 un buque de guerra estadounidense derribó por error un avión comercial de Iran Air sobre el golfo Pérsico: murieron sus 290 ocupantes. Estados Unidos, por su parte, acusa a Irán de financiar y armar a grupos como Hezbolá, responsables de ataques contra sus tropas y ciudadanos.
Sanciones, el acuerdo nuclear y la salida de Trump
A partir de los años ochenta, Washington fue apilando sanciones contra la economía iraní, que se endurecieron cuando se conoció que Irán enriquecía uranio. Teherán siempre ha dicho que su programa nuclear es pacífico; Estados Unidos, Israel y varios gobiernos europeos sostienen que buscaba la capacidad de fabricar una bomba.
El 14 de julio de 2015, Irán firmó en Viena el llamado Plan de Acción Integral Conjunto con Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania. Irán aceptó limitar su enriquecimiento y abrir sus instalaciones a los inspectores internacionales a cambio del levantamiento de sanciones. Fue el momento de mayor acercamiento en décadas.
Duró poco. El 8 de mayo de 2018, Donald Trump retiró a Estados Unidos del acuerdo, al que calificó de defectuoso, y restableció las sanciones bajo una política de “máxima presión”. Irán fue dejando de cumplir sus compromisos y aumentó su enriquecimiento. En enero de 2020, un ataque estadounidense con dron mató en Bagdad al general Qasem Soleimani, uno de los hombres más poderosos del régimen, e Irán respondió con misiles contra bases donde había tropas estadounidenses en Irak.
2025 y 2026: de la guerra de doce días a la guerra abierta
En junio de 2025, Israel lanzó una ofensiva aérea contra Irán que duró doce días. El 22 de junio, Estados Unidos se sumó con bombarderos que atacaron las instalaciones nucleares de Fordow, Natanz e Isfahán. Irán respondió con misiles contra la base estadounidense de Al Udeid, en Catar, y el 24 de junio entró en vigor un alto el fuego anunciado por Trump.
La pausa no resolvió nada. El 28 de febrero de 2026, mientras todavía había negociaciones sobre el programa nuclear, Estados Unidos e Israel iniciaron una ofensiva conjunta. Según las agencias AP y Reuters, los primeros ataques mataron al líder supremo Alí Jamenei, que gobernaba Irán desde 1989; la televisión estatal iraní reconoció su muerte horas después. A comienzos de marzo, la Asamblea de Expertos nombró como sucesor a su hijo, Mojtaba Jamenei. Irán respondió con misiles y drones contra Israel y contra países del Golfo que albergan bases estadounidenses.
Desde entonces, la guerra ha alternado treguas y nuevos golpes. Pakistán medió un alto el fuego de dos semanas a comienzos de abril y, a mediados de junio, ambos gobiernos firmaron un memorando para poner fin a las hostilidades y negociar un acuerdo definitivo. Pero en julio volvieron los ataques: el Comando Central estadounidense dijo haber golpeado más de 80 objetivos tras ataques iraníes contra barcos comerciales, y a comienzos de septiembre hubo un nuevo intercambio de bombardeos.
El 8 de octubre, según la agencia AP, Trump afirmó que no reanudará los ataques antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre y habló de conversaciones “productivas” con Teherán, aunque mantiene el bloqueo naval y no descarta volver a la ofensiva. Las próximas semanas dirán si esta enemistad de más de 70 años entra en una etapa de negociación o en otro capítulo de guerra.
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