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Siete petroleros cruzan el Atlántico con diésel ruso hacia EE. UU., y tres son de la "flota fantasma" de Rusia

Greenpeace Ucrania localizó siete buques con unas 288.000 toneladas de diésel ruso rumbo a Estados Unidos. Tres están sancionados por varios países y la gobernadora de Nueva Jersey estudia cómo impedir que atraquen en su estado.

Por Redacción Datos Interesantes Dirección: Armando Loza 8 min de lectura
Un petrolero ruso navega por el río Dviná del Norte, en Arcángel (Rusia).
Un petrolero ruso navega por el río Dviná del Norte, en Arcángel (Rusia). Foto: Alexxx1979 / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

Actualización de la noche del 29 de octubre de 2026: ya no son tres sino siete los petroleros con diésel ruso que navegan hacia Estados Unidos. Greenpeace Ucrania identificó este jueves los buques Taurus, Pvt Azura, Agioi Fanendes, Talisman, Leruo, Iblea y Primorye, que en conjunto transportan unas 288.000 toneladas de combustible, según recogió The Kyiv Independent. La organización publicó un mapa de seguimiento en el que se ve a los barcos cruzando el Atlántico y a uno de ellos acercándose a la costa este estadounidense.

Siete buques y tres de la "flota fantasma"

La cifra duplica con creces las 140.000 toneladas que se conocían dos días antes, cuando el viceprimer ministro ruso Alexander Novak habló de tres petroleros en camino y un cuarto por zarpar. Según el portal de sanciones del Gobierno ucraniano, tres de los siete buques, el Talisman, el Leruo y el Primorye, están sancionados por varios países como parte de la llamada "flota fantasma" de Rusia, el conjunto de barcos que Moscú usa para mover su petróleo esquivando las restricciones occidentales. El Talisman, además, figura bajo sanciones de Estados Unidos desde enero de 2025.

Greenpeace advirtió que los barcos sancionados suelen apagar o falsear sus datos de localización y cambiar el destino declarado durante la travesía, algo que ya ocurrió con el Leruo, que pasó de marcar Manaos, en Brasil, a "costa atlántica, por órdenes". Los envíos deberían llegar a principios de noviembre, aunque no se sabe a qué puertos. La base legal es la licencia general que el Departamento del Tesoro emitió el 9 de octubre y que permite operaciones con diésel ruso hasta el 7 de abril de 2027.

"Cada envío de diésel ruso tiene un costo humano", dijo Polina Kolodiazhna, responsable de energía de Greenpeace Ucrania, quien añadió que estos cargamentos debilitan el régimen internacional de sanciones. Desde Nueva Jersey, la gobernadora Mikie Sherrill repitió a la radio KYW que el acuerdo de Trump con Putin para el diésel es "corrupto e ilegal" y que evalúa opciones para impedir que llegue a un puerto de su estado. No está claro si un estado puede bloquear legalmente una carga autorizada por el gobierno federal.

Lo que se sabía la mañana del 29 de octubre

Actualización del 29 de octubre de 2026: los tres petroleros con diésel ruso siguen en camino hacia Estados Unidos, pero todavía no tienen quién los compre. Según publicó este jueves The Washington Sun, citando a gremios de la industria, funcionarios del gobierno de Donald Trump están presionando en privado a empresas estadounidenses para que acepten esas cargas. La nota fue recogida después por HuffPost.

Lo último: el gobierno empuja y las empresas se resisten

De acuerdo con el Washington Sun, varias fuentes confirmaron que los cargamentos salieron de Rusia sin un comprador confirmado. Analistas del mercado dijeron a ese medio que el combustible lleva semanas ofreciéndose en Estados Unidos sin encontrar interesados, pese a que los vendedores ofrecen fuertes descuentos. “Nadie quiere tocarlo”, resumió un operador de Wall Street citado por el diario, que atribuyó el rechazo al temor de lo que pueda pasar en el próximo periodo del Congreso.

La base legal del envío es una orden ejecutiva que Trump firmó el 16 de octubre para levantar las sanciones al diésel ruso. Llegó unas tres semanas después de que el propio presidente promulgara una ley bipartidista que endurecía las sanciones contra funcionarios y empresas de Rusia. Un funcionario del Tesoro sostuvo que la licencia general de la Oficina de Control de Activos Extranjeros es coherente con decisiones anteriores de esa dependencia, y la Casa Blanca insiste en que el acuerdo “cumple con todas las leyes aplicables”.

Los demócratas piensan lo contrario. El senador Richard Blumenthal envió cartas a los dueños de los tanqueros pidiéndoles dar la vuelta y advirtió que cualquier empresa que compre ese diésel “está cometiendo un delito”. El congresista Jamie Raskin escribió el 26 de octubre a las principales asociaciones petroleras del país para avisarles que los importadores podrían enfrentar sanciones civiles y penales, incluidas penas de cárcel de hasta 20 años. La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, dijo que revisa opciones para impedir que un tanquero llegue a su estado y calificó el arreglo de “corrupto e ilegal”.

El Agioi Fanendes, con unas 40.000 toneladas cargadas en el puerto ruso de Primorsk, figuraba con destino al puerto de Nueva York y Nueva Jersey para el 7 de noviembre, pero ahora aparece solo “a la espera de órdenes”. Un segundo buque, el PVT Azura, iba originalmente hacia Norfolk, en Virginia. Algunos analistas creen que, si no aparece comprador, las cargas podrían terminar desviadas a Brasil, que ha comprado grandes volúmenes de diésel ruso desde 2022.

Lo que se sabía hasta el 27 de octubre

El 27 de octubre, el acuerdo de diésel entre Washington y Moscú ya está en el mar. El viceprimer ministro ruso Alexander Novak dijo este martes que tres petroleros con combustible ruso navegan hacia Estados Unidos y que un cuarto zarpará el miércoles. Según el Financial Times, citado por Ukrainska Pravda, entre los tres suman unas 140.000 toneladas y son los primeros cargamentos autorizados por las autoridades estadounidenses.

El dato que más ruido ha causado es la identidad de uno de los buques. El Leruo, con bandera de Sierra Leona y propiedad de una empresa de Hong Kong, está sancionado por la Unión Europea, el Reino Unido y Canadá. Bruselas lo incluyó en su lista en 2025 por transportar carga rusa y por prácticas de riesgo como apagar su sistema de localización. El portal Maritime Executive señaló que el barco pasó por aguas cercanas a las islas Shetland sin ser interceptado. Según los datos de seguimiento citados por la prensa, debería llegar a la costa atlántica estadounidense hacia el 11 de noviembre.

Los otros dos buques no están sancionados. El Agioi Fanendes, con bandera de Malta, lleva unas 40.000 toneladas y se espera en Nueva York alrededor del 7 de noviembre, cuatro días después de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre. El Talisman llegaría a la costa este el 9 de noviembre. Los barcos pueden cambiar de destino declarado durante la travesía, como ya ocurrió con el Agioi Fanendes, que pasó de marcar Nueva York a figurar sin destino fijo.

En Washington, un grupo de senadores de ambos partidos pidió a Trump cancelar el acuerdo porque podría ser ilegal, y algunos legisladores solicitaron a bancos y puertos conservar los registros de estas operaciones. El Departamento del Tesoro, en cambio, sostiene que el arreglo es legal. Zelenski lo había calificado días antes como una decisión débil de socios fuertes, mientras que el Kremlin aseguró que los envíos seguirán de forma regular. Según NBC News, el diésel en Estados Unidos acumula una subida de alrededor del 78 % en lo que va del año.

Cómo empezó todo

El 21 de octubre, un petrolero con 40.000 toneladas de diésel ruso estaba a punto de zarpar rumbo a Estados Unidos. Hace apenas unos meses habría sido impensable: Washington mantiene sanciones contra la energía rusa desde la invasión de Ucrania. Pero la guerra con Irán y el cierre del estrecho de Ormuz dispararon el precio del combustible, y la Casa Blanca decidió abrir una puerta que llevaba años cerrada.

Qué anunció Moscú

El miércoles 21 de octubre, Vladimir Putin dijo que en dos o tres días saldrá el primer buque cargado de diésel hacia territorio estadounidense y que Rusia se prepara para enviar varios petroleros a la vez. Su viceprimer ministro, Alexander Novak, fue más preciso en declaraciones recogidas por la agencia estatal TASS: el barco parte el jueves 22, los contratos están en la fase final de firma y habrá más envíos después de este primero.

Según Novak, el plan del Gobierno ruso es habilitar unas 300.000 toneladas en octubre, 500.000 en noviembre y un millón en diciembre, con la meta de llegar más adelante a tres millones de toneladas al mes. Él mismo reconoció que el ritmo dependerá de cómo se recuperen las refinerías rusas, varias de las cuales han estado paradas por mantenimiento o por los ataques con drones ucranianos. Tampoco se han revelado el precio, las empresas compradoras ni el puerto de destino.

De dónde sale el acuerdo

El trato nació en una llamada telefónica entre Donald Trump y Putin el 9 de octubre. Ese día, Trump anunció que Rusia suministraría diésel de forma escalonada al mercado estadounidense y mundial. Para hacerlo posible, el Departamento del Tesoro emitió una licencia temporal que permite operaciones con diésel ruso hasta abril de 2027, aunque las sanciones generales contra Moscú siguen en pie.

La Casa Blanca presenta la medida como un alivio para los consumidores. El diésel mueve camiones, trenes, barcos y maquinaria agrícola, de modo que cuando sube encarece casi todo lo que se transporta. Con el estrecho de Ormuz bloqueado por la guerra con Irán, el barril de petróleo superó esta semana los 110 dólares y el diésel se ha encarecido con fuerza. El momento tampoco es casual: faltan unas dos semanas para las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos.

Conviene poner la cifra en perspectiva. Un petrolero mediano del tipo Aframax suele cargar unas 100.000 toneladas, así que este primer envío equivale a menos de la mitad de uno. Aun si Rusia cumple su calendario, el volumen es pequeño frente a lo que dejó de circular por Ormuz, por donde antes de la guerra pasaba cerca de una quinta parte del petróleo del mundo.

Las críticas desde Ucrania y Europa

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, rechazó el acuerdo desde que se conoció. En una entrevista con Axios lo calificó de injusto y deshonesto, y luego sostuvo que el diésel ruso no bastará para compensar el impacto de Ormuz en los mercados, pero sí dará más dinero a Putin para financiar la guerra. Kiev teme que el pacto abra la puerta a alivios de sanciones en otros sectores, como el gas o la banca.

En Europa la reacción también fue fría. El presidente francés, Emmanuel Macron, cuestionó la decisión y advirtió que envía una mala señal. La Unión Europea mantiene su prohibición de importar productos petroleros rusos, por lo que este combustible no llegará a los países del bloque.

Qué puede pasar ahora

El envío llega en una semana de intensa diplomacia entre Washington y Moscú. Putin recibió el miércoles en San Petersburgo al enviado de Trump, Steve Witkoff, y el Kremlin aceptó en principio una nueva ronda de conversaciones a tres bandas con Ucrania a partir del 10 de noviembre. Para el Kremlin, el diésel es una muestra de que la relación con Estados Unidos puede reconstruirse; para Kiev, es una recompensa antes de que exista cualquier acuerdo de paz.

Para América Latina, el efecto es indirecto pero real. La región importa buena parte del diésel que consume, y su precio sigue de cerca lo que pasa en Estados Unidos y en el golfo Pérsico. Si los envíos rusos crecen al ritmo prometido, podrían aliviar algo la presión sobre el mercado; si se quedan en barcos aislados, el precio seguirá dependiendo, sobre todo, de lo que ocurra en Ormuz.

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