Estados Unidos y Japón acuerdan ensamblar misiles AMRAAM en territorio japonés
El ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, anunció el acuerdo tras reunirse con Pete Hegseth en Filipinas. La planta servirá para montar e inspeccionar misiles aire-aire en plena carrera por reforzar la defensa frente a China.
Qué se acordó
Estados Unidos y Japón cerraron el acuerdo para instalar en territorio japonés una planta de ensamblaje final e inspección del misil aire-aire AIM-120 AMRAAM, conocida por sus siglas en inglés como FACO. Lo anunció el ministro de Defensa de Japón, Shinjiro Koizumi, el 28 de octubre de 2026, en una rueda de prensa posterior a su reunión con el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, al margen de la reunión ampliada de ministros de Defensa de la ASEAN en Cebú, Filipinas.
“Finalmente llegamos a un acuerdo sobre el establecimiento de una instalación de ensamblaje final e inspección en Japón”, dijo Koizumi, según recogió la revista Air & Space Forces Magazine. La ubicación de la planta todavía no se ha anunciado. El comunicado del Pentágono sobre la reunión no mencionó la instalación y se limitó a señalar que Hegseth valoró los esfuerzos de Japón para fortalecer su capacidad industrial de defensa.
La reunión duró unos 30 minutos, según el diario Financial News. Además de la planta, los dos ministros acordaron intensificar los ejercicios conjuntos, incluidos los de fuego real, y ampliar la cooperación en ciberseguridad, después de una serie de ciberataques contra empresas e instituciones japonesas.
Qué es el AMRAAM
El AMRAAM es un misil aire-aire de alcance medio, guiado por radar, que forma parte del armamento de los principales cazas de Estados Unidos y de sus aliados, como el F-15, el F-16 y el F-35. Lo fabrica la empresa estadounidense RTX, antes conocida como Raytheon. Japón ya lo usa en sus aviones de combate, y la empresa japonesa Mitsubishi Heavy Industries es la que se espera que participe en la producción bajo licencia.
Como el misil incluye sistemas de guiado clasificados y propiedad intelectual sensible, el acuerdo contempla salvaguardas para evitar filtraciones. Según Air & Space Forces Magazine, el proceso de aprobación tardó más de dos años, en parte porque la Constitución japonesa restringe la exportación de armas letales y la coproducción de armamento ofensivo.
El acuerdo llega pocas semanas después de un contrato de gran tamaño. A finales de septiembre de 2026, el Pentágono y RTX anunciaron un contrato de producción de cinco años, con dos años opcionales, por hasta 20.700 millones de dólares. RTX afirma que sus inversiones permitirán elevar la producción anual a por lo menos 1.900 misiles AMRAAM en los próximos años. Como referencia, entre 2017 y 2022 las compras totales de las fuerzas estadounidenses se mantuvieron en 400 unidades por año o menos.
Un esfuerzo que empezó en 2024
La idea de producir AMRAAM en Japón no es nueva. En julio de 2024, los antecesores de Hegseth y Koizumi acordaron que Japón apoyaría la base industrial estadounidense coproduciendo misiles AMRAAM y PAC-3. En marzo de 2026, tras una cumbre entre Donald Trump y la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, la Casa Blanca anunció que se multiplicaría por cuatro la producción en Japón del misil interceptor SM-3 Block IIA. En mayo, ambos ministros acordaron acelerar la producción conjunta de estos sistemas.
Washington busca así diversificar la fabricación de misiles, que ha mostrado cuellos de botella en componentes y motores cohete, y construir reservas cerca de los lugares donde podrían necesitarse. Entre los problemas mencionados por la industria están los plazos de entrega de los motores de combustible sólido; nuevas líneas de producción en Estados Unidos deberían entrar en funcionamiento en 2027.
El telón de fondo: China y Corea del Norte
Según Financial News, Hegseth y Koizumi también conversaron sobre el crecimiento militar de China, el desarrollo nuclear y de misiles de Corea del Norte y la revisión de tres documentos de seguridad que Japón debe actualizar antes de fin de año. Koizumi explicó que su país quiere reforzar sus “capacidades de defensa por negación”.
Ese concepto encaja con la estrategia estadounidense de disuasión a lo largo de la llamada primera cadena de islas, el arco que une Japón, Okinawa y Taiwán. La lógica es que, si los misiles se montan y almacenan cerca de esa zona, las fuerzas aliadas dependerían menos de envíos largos desde Estados Unidos en caso de crisis.
China no había reaccionado públicamente al anuncio al cierre de esta nota. Corea del Norte, en cambio, ya había criticado en 2025 la coproducción de AMRAAM entre Washington y Tokio, a la que su agencia oficial KCNA calificó como una señal de intenciones militares agresivas en la región.
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